SOBRECARGA SENSORIAL: CUANDO EL ENTORNO SE VUELVE DEMASIADO INTENSO
La sobrecarga sensorial ocurre cuando una persona recibe más estímulos de los que puede procesar cómodamente en determinado momento. En las personas dentro del espectro autista, esta situación puede presentarse con mayor frecuencia, aunque cada persona la experimenta de una manera diferente.
Ruidos fuertes, luces intensas, demasiadas personas, determinados olores, contacto físico o un entorno con mucho movimiento pueden generar malestar, ansiedad o necesidad de alejarse de la situación.
Es importante comprender que no se trata simplemente de una cuestión de “no querer estar” o de una reacción exagerada. Para quien atraviesa una sobrecarga sensorial, los estímulos pueden resultar realmente difíciles de procesar.
Por eso, frente a estas situaciones, es fundamental respetar los tiempos de la persona, reducir los estímulos innecesarios y evitar presionarla.
La inclusión también significa aprender a reconocer estas necesidades y generar espacios donde todas las personas puedan sentirse seguras y respetadas.
Comprender también es incluir.
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